Juventud, sexo y modernidad, ¿son incompatibles?

Para cualquier organismo oficial que se precie, los tres conceptos que se señalan en el título de este post deben ser de los más prioritarios de su programa; y en especial, la mezcla de los tres, una preocupación primordial, intentando por todos los medios que sea realidad y que, además, funcione de la forma más perfecta posible. Si hablamos de un sector de la población tan delicado como la juventud, poca atención es poca, y si además queremos enfocarnos en su relación con el sexo y con los tiempos modernos que cada vez avanzan más rápido e inciden sobre todo en ellos, está claro que se necesita ser cuidadoso y no perder de vista ni un momento este interesante combo de conceptos.

Porque, ¿acaso la generación de jóvenes actual se parece a cualquiera de las anteriores? Para nada, durante años y años no parecía haber ningún cambio en las actitudes de la gente joven, que se dedicaba a imitar claramente las personas mayores de su entorno, persiguiendo parecerse a ellos al llegar a su misma edad. Pero entonces aparecieron movimientos revolucionarios que clamaban por la libertad y la rebeldía en todos los sentidos, y entre el cambio de actitud y pensamiento, y también el progreso y los avances tecnológicos que surgieron, la juventud empezó a desarrollarse y evolucionar de forma radicalmente diferente a la de sus mayores, y no ha parado desde hace más de medio siglo.

Así, vemos que los tiempos modernos no representan ningún reto para la gente joven, que se adapta a ellos con facilidad, pero ¿esto también se aplica a la sexualidad? Es cierto que ahora parece que se inician antes, parece que la libertar para hablar de sexo, y la facilidad con la que se accede al contenido porno puede ser una buena razón para ello; pero la cuestión es si se inician de buena forma, o condicionados por mitos y leyendas urbanas de las de siempre. Puede ser que follar sea una acción física que poco cambia con los tiempos, pero está claro que la actitud y los pensamientos en relación con la sexualidad sí deberían cambiar. Y aunque esto de la edad de iniciación puede significar un cambio (no se sabe si para bien o para mal), junto con la manera en que las jovencitas se comportan ahora frente a las relaciones sexuales, parece que todavía persisten algunos comportamientos machistas o algunas prácticas poco recomendables que la pornografía no deja de ensalzar, creando en estos jóvenes algunos conceptos que creen como absolutos, cuando en realidad no tiene otro sentido que el de excitar al personal.

Entonces, ¿debemos considerar que el porno es nocivo? Bueno, amén a algunas noticias que tristemente han aparecido en Tarragona en los últimos meses, no ha mostrado su lado más amable precisamente, la verdad. Luego hay que tener en cuenta otras cosas, como la adicción a la pornografía, que por desgracia es una de las cosas negativas que ha traído ese progreso del que hablábamos. Las nuevas tecnologías han traído un montón de nuevas adicciones, pero no seamos hipócritas tampoco, porque el enganche al sexo y al porno ya existía hace mucho, cuando nuestra sociedad era mucho más restrictiva (podríamos hablar incluso de la época victoriana, no nos engañemos) y sólo teníamos una pequeña porción de material pornográfico; aún así, nos las arreglábamos para tener acceso a ello, así que todo esto no es tan nuevo, aunque por supuesto ahora tiene mayor difusión.

Pero no hay que subestimar esta adicción al porno y, retomando el principio de este post, mucho menos si tiene que ver con la juventud. Claro que no hay una fórmula mágica para hacer que nuestros chicos y chicas lleguen a la edad adulta con una mente y un comportamiento equilibrado, pero hemos de intentar con todas nuestras fuerzas que lo hagan. Aunque también hay quién piensa que, desde el principio de los tiempo, la juventud se ha enfrentado al sexo con las herramientas que tenía a mano y, hasta ahora, no nos hemos extinguido ni sufrido ningún daño severo como especie. ¿Podríamos estar exagerando un poco y debemos aflojar nuestros bordes? Eso es lo que de verdad debemos considerar.

 

Visitar un cine xxx en Tarragona

Por si a algún catalán se le ponen los ojos como platos pensando que en Tarragona han abierto una nueva sala de cine X de la que no tenía noticia, voy a darle el palo de gracia de una vez: no, no se puede ir a un cine porno en nuestra ciudad. Por desgracia, sólo quedan dos salas de este tipo en España, dos de ellas en Valencia, relativamente cercanas si te apetece hacerte unos cuanto de kilómetros, y otra en Granada, literalmente a tomar por culo. No, yo diría que una misión imposible.

Pero se me ha ocurrido que quizá, si todos los tarraconenses nos unimos, consigamos algo así para nuestra ciudad, o para nuestra provincia. Después de todo, sería un negocio seguro, que atraería a los turistas, crearía puestos de trabajo y ayudaría a la economía en general. Quizá pudiéramos recoger firmas y llevarlas al ayuntamiento como una iniciativa popular, y a ver qué conseguimos.

¿Problemas? Pues imagino que para empezar, el primero sería la misma razón por la que se han cerrado todas las salas X que había, hace tanto tiempo que ya no puedo ni recordarlo. Sí señores, el falso puritanismo de esta sociedad, que no concibe que se pueda ir al cine para disfrutar del visionado de algo tan sórdido como el porno; pero por supuesto no tiene ningún problema en ver a las rumanas en las afueras de la ciudad explotadas sexualmente practicando la prostitución, o en acudir a ellas. Sexo sí, pero sin que se vea, por dios, que es pecado.

De cualquier forma, y ahora que lo pienso, quizá no fuera una idea empresarial tan buena. Porque, ¿quién va a pagar para ir al cine a ver una película, que puedes bajarte, e incluso visionar, gratis por internet? Es de tontos, y estoy de acuerdo en que yo mismo no lo haría. Y es que internet está acabando con la industria del porno, al menos aquí en España, donde todo el mundo está dispuesto a disfrutarlo, pero pocos a pagar por un producto de calidad.

Nos hemos acostumbrado a los vídeos cortos, de manufactura americana, que presentan unas tías explosivas y también cada vez más unos tíos de iguales características, sin pensar en guiones, ni tramas, ni recursos artísticos de ningún tipo. ¿Para qué, si es porno? Un producto que sólo sirve para excitar al público, su cuerpo pero no su mente, así que tampoco es que tengan que llevarse un Oscar, ¿no es así?

No me entendáis mal, soy el primero que busco en internet vídeos porno para ponerme cachondo y hacerme algún trabajito fino, no lo niego; pero noto que cada vez eso me llena menos, y que de vez en cuando me gustaría que la excitación me durara un poco más allá de la eyaculación, o al menos tener un poco de curiosidad por saber qué es lo que va a pasar después de esa escena que tanto me ha gustado… aunque tenga muy claro cuál a a ser su final.

Las fantasías de un Catalán

erotismo

Los Catalanes hemos hecho grandes cosas por la humanidad, somos gentes creativas y abiertas y supongo que nuestro magnifico clima tendrá mucho que ver en esto. Pero hoy no os voy a hablar de mi preciosa tierra, hoy voy a dejar volar un poco mi imaginación y compartir con vosotros algunas de mis fantasías eróticas que jamás he compartido con nadie, supongo que la privacidad de mi blog me empuja a ello y si os soy sinceros, mi vocación frustrada es la de contar relatos eróticos aunque nunca es tarde pare ponerse manos la obra…

Pues bien, los incestos han sido un tema tabú que siempre me ha llamado la atención y reconozco que no llego a entender muy bien qué pasa por la mente de las personas que lo cometen puesto que yo jamás me he sentido atraído por nadie de mi familia, a excepción de un par de primas mías que me excitan mucho y con las que he tenido algún roce que otro y aún tenemos cuentas pendientes que solucionar en el ámbito sexual.

La verdad es que esta temática está en auge desde hace relativamente poco y cada vez hay más webs xxx que incluyen esta controvertida temática en sus categorías, pudiendo encontrar supuestas relaciones de incesto entre padre e hija, madre e hijo e incluso abuela y nieto, obviamente la mayoría fingida para darle al espectador su dosis de morbo.

Lo curioso es que realmente funciona y aunque es cierto que la mayoría de los comentarios que hay son de personas latinas (lo sé por la forma de escribir), su consumo es generalizado y en todos los países digamos que se consume el incesto y es perfectamente válido para usarlo cuando uno se quiere masturbar.

En mi caso concreto no tengo como referencia el porno cuando pienso en cualquier historia de sexo familiar, va mucho más allá y dentro de mi experimento unas sensaciones maravillosas cuando por ejemplo me imagino una cita a ciegas con una de las primas de las que os he hablado. Incluso diría que siento un amor real por ellas que van mucho más lejos que echar un simple “polvo”, estas mujeres llevan mi misma sangre y por lo tanto el vínculo es mucho más fuerte.

En el fondo sé que jamás llegaré a hacer el amor con nadie de mi familia porque mi moral me lo impediría, pero ganas no me faltan y no me considero en absoluto un obseso sexual ni nada por el estilo, pero soy una persona con mucha imaginación y una mente muy abierta, por lo que me encanta vivir nuevas experiencias que rocen el límite de lo correcto.

Hasta aquí mi reflexión de hoy y lo que quería contaros, tengo muchas inquietudes y gracias a este espacio las puedo expresar porque dudo mucho que en la vida real alguien me pudiera entender, o si…